sábado, 31 de diciembre de 2011

"Ciegos que, viendo, no ven"


... Por qué nos hemos quedado ciegos, No lo sé, quizá un día lleguemos a saber la razón, Quieres que te diga lo que estoy pensando, Dime, Creo que no nos quedamos ciegos, Creo que estamos ciegos, Ciegos que ven, Ciegos que, viendo, no ven. La mujer del médico se levantó, se acercó a la ventana. Miró hacia abajo, a la calle cubierta de basura, a las personas que gritaban y cantaban. Luego alzó la cabeza al cielo y lo vio todo blanco, Ahora me toca a mí, pensó. El miedo súbito le hizo bajar los ojos. La ciudad aún estaba allí.
José Saramago: Ensayo sobre la ceguera (fragmento).

jueves, 29 de diciembre de 2011

Inexistencia y cobardía



Me deja perpleja mi relativamente reciente capacidad para ir por la vida indiferente a lo que me pasa. Una falta o un desprecio no logran hacerme sufrir demasiado, y mucho menos llorar alguna vez. No consigo pensar más de unos cuantos minutos seguidos en algo que me afecta, pero sobre lo que no puedo hacer nada. Casi siempre termino desistiendo cuando me parece inútil.
Mi sentido del orgullo es demasiado obstinado, un "verdugo de oportunidades", me dijo alguien con mucha imaginación. No es tan malo de vez en cuando perder un poco de dignidad.
 No hay de qué preocuparse: es todo tan extraño, que es más fácil burlarse. Inexistencia y cobardía.

* Dibujo de Meryl.

jueves, 22 de diciembre de 2011

The Connectors - Jim Morrison


- What is connection?

- When 2 motions, thought

to be infinite & mutually

exclusive, meet in a

moment.

- Of Time?

- Yes.

- Time does not exist.

There is no time.

- Time is a straight plantation.

lunes, 19 de diciembre de 2011

Carácter III


Me gustaría poder hablar, pero mi última naturaleza me lo impide. Verdaderamente lamentable, haberme convertido en un cactus, y con espinas. O en una ameba incapaz de cambiar.
Pero hay que decirlo: ese convencimiento siempre me arruina los momentos y nos condena a un fracaso tan estúpido como irremediable.
Y también tengo que decir que estoy acá.


jueves, 15 de diciembre de 2011

Desengaño filológico



Pretendo eliminar, entre otras, la palabra indecisión de mi vocabulario, pero el hecho de vivir en sociedad no ayuda.
He de probar por la vía directa designada en estos casos. Porque los caminos laterales no conducen a ningún destino.
Esta piedra terminológica en mi camino es tan incómoda que me he planteado la necesidad de exterminarla, pero cuanto más me esfuerzo en patearla, más se me hunde en los zapatos.
No comprendo esa resistencia, esa obstinación, ese cuerpo cortante.
Cuando voy a deshacerme de ella, se oculta, me engaña y juega conmigo.
A veces me olvido de su existencia, hasta que la encuentro en mis bolsillos.
Tenía razón Zbigniew cuando dijo, en su Poema a la piedra:
“Las piedras no se dejan domesticar
hasta el final nos mirarán 
con su mirada tranquila clarísima”.
Metafóricamente hablando, fragmento de vida vivido en perpetua agonía, para luego, tal vez, ser atesorado y finalmente olvidado.

 


lunes, 12 de diciembre de 2011

Oliverio Girondo: Espantapájaros



Poema 8

Yo no tengo una personalidad; yo soy un cocktail, un conglomerado, una manifestación de personalidades.
En mí, la personalidad es una especie de furunculosis anímica en estado crónico de erupción; no pasa media hora sin que me nazca una nueva personalidad.
Desde que estoy conmigo mismo, es tal la aglomeración de las que me rodean, que mi casa parece el consultorio de una quiromántica de moda. Hay personalidades en todas partes: en el vestíbulo, en el corredor, en la cocina, hasta en el W. C.
¡Imposible lograr un momento de tregua, de descanso! ¡Imposible saber cuál es la verdadera!
Aunque me veo forzado a convivir en la promiscuidad más absoluta con todas ellas, no me convenzo de que me pertenezcan.
¿Qué clase de contacto pueden tener conmigo —me pregunto— todas estas personalidades inconfesables, que harían ruborizar a un carnicero? ¿Habré de permitir que se me identifique, por ejemplo, con este pederasta marchito que no tuvo ni el coraje de realizarse, o con este cretinoide cuya sonrisa es capaz de congelar una locomotora?
El hecho de que se hospeden en mi cuerpo es suficiente, sin embargo, para enfermarse de indignación. Ya que no puedo ignorar su existencia, quisiera obligarlas a que se oculten en los repliegues más profundos de mi cerebro. Pero son de una petulancia… de un egoísmo… de una falta de tacto…
Hasta las personalidades más insignificantes se dan unos aires de trasatlántico. Todas, sin ninguna clase de excepción, se consideran con derecho a manifestar un desprecio olímpico por las otras, y naturalmente, hay peleas, conflictos de toda especie, discusiones que no terminan nunca. En vez de contemporizar, ya que tienen que vivir juntas, ¡pues no señor!, cada una pretende imponer su voluntad, sin tomar en cuenta las opiniones y los gustos de las demás. Si alguna tiene una ocurrencia, que me hace reír a carcajadas, en el acto sale cualquier otra, proponiéndome un paseíto al cementerio. Ni bien aquélla desea que me acueste con todas las mujeres de la ciudad, ésta se empeña en demostrarme las ventajas de la abstinencia, y mientras una abusa de la noche y no me deja dormir hasta la madrugada, la otra me despierta con el amanecer y exige que me levante junto con las gallinas.
Mi vida resulta así una preñez de posibilidades que no se realizan nunca, una explosión de fuerzas encontradas que se entrechocan y se destruyen mutuamente. El hecho de tomar la menor determinación me cuesta un tal cúmulo de dificultades, antes de cometer el acto más insignificante necesito poner tantas personalidades de acuerdo, que prefiero renunciar a cualquier cosa y esperar que se extenúen discutiendo lo que han de hacer con mi persona, para tener, al menos, la satisfacción de mandarlas a todas juntas a la mierda.

viernes, 9 de diciembre de 2011

Acto



La incoherencia me dejó perpleja, pero también indiferente.
Como ser imperfecto, hubiera preferido una realidad con más violetas, pero todo se volvió extraño. Casi nada es demasiado complicado, aunque hay cosas indescifrables.
"Pertenezco a otra especie", le dije, pero no me creyó. Su historia y su escepticismo no le permitían creer en la existencia de especies distintas a la suya, o a la humana. Y como estaba soñando, no podía vivir.
¿Podríamos jugar hoy? Lo primero siempre será lo primero. 


viernes, 2 de diciembre de 2011

Deep Kick


Primer fragmento
Comenzó cuando éramos pequeños niños
Espíritus libres, pero ya atormentados por nuestras propias manos,
que nuestros padres nos dieron.
Nos encontramos y escribimos en escritorios
y dormimos en lavanderías junto a montañas nevadas
Y resbalamos a través de cualquier grieta que pudimos encontrar
Mentes alteradas, no fallamos en
retratar personajes histéricos y trágicos en un universo lleno de smog
Amábamos la ciudad sucia
Y los viajes lejos de ella.
Aún no habíamos estado, o visto a nuestros amigos, almas,
persiguiendo colas, dando vueltas y vueltas en espirales descendentes.
Dejando un rastro de jugo vital irreparable detrás
Aún así, la hermandadsangrecamaraderíacompañerismofamiliaamistad era impenetrable
Y vivíamos dentro de ella,
Riendo sin ropas, y todo lo experimental hasta la muerte estaba delante de nosotros.
Frente a nosotros, la mortalidad.
Y muchas cosas parecían sin sentido entonces, pero el amor y la música pueden salvarnos
Y lo hicieron, mientras el gigante monstruo gris creció
más envenenado y volátil alrededor nuestro.
Las fauces reprimiendo y escupiendo mierda alrededor.
Nada es lo mismo.
Por eso seguimos moviéndonos.
Seguimos moviéndonos.