III
No quiero permitirme el intento. Hacerlo sería un fracaso absoluto.
Mi propio escepticismo es un pésimo punto de partida. Posiblemente lo entiendas.
No quiero permitirme el intento. Hacerlo sería un fracaso absoluto.
Mi propio escepticismo es un pésimo punto de partida. Posiblemente lo entiendas.
No aprendí a encerrar mi pensamiento ni a doblegar mi intransigencia. Es un espacio imposible de ocupar. Es quemarse con lo que se vuelve inalcanzable.
Enciende
Enciende
un nuevo hilo plateado,
la luz que entra por la ventana,
la escalinata que lleva a tu cielo,
la música que me alcanza el viento,
la perfección de lo irrepetible.
La belleza despiadada de lo común.
Tu boca de risa difícil.