Pero casi somos iguales. Siempre van a querernos. Y no podría ser de otra manera.
Ya no hay desvelos
canciones
romance
silencio
cielo
entonación. Rendimos culto de vez
en cuando a lo primitivo. Seguimos inconmovibles. Al final del día, dos
extraños en un mismo cuarto, mirándose con recelo.
Puedo mirar el fuego desde arriba, desde afuera. No lo puedo apagar, pero tampoco extingue mi frialdad.
Debieras haberlo mirado aunque fuera por un momento.
Estoy repleta de destiempo.
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